March
1-2, 2007

With
clinical presentations by members of the Psychoanalytic Circles
of the Freudian School of Québec combined with teachings
and discussions led by GIFRIC training analysts Willy Apollon,
Danielle Bergeron and Lucie Cantin.
Thursday, March 1st and Friday, March 2nd, 2007
8:00
a.m. – 5:30 p.m.
Institute of Neurobiology, 211 Del Valle Boulevard, Old San
Juan
A presentation of the Psychoanalytic Clinic for the Family in
Québec and Montreal will take place on Friday.
Admission: US $225
Make checks payable to: Círculo Psicoanalítico
de Puerto Rico. Checks for registration should be sent (postmarked)
no later than January 30, 2007. Registration after that date
will be US $250. Please send checks to Círculo Psicoanalítico
de Puerto Rico, 1007 Muñoz Rivera Ave, Suite 801, San
Juan, Puerto Rico 00925-2724
For further information please contact:
Mayra Nevares Alfredo A. Carrasquillo
Tel (787) 568-6414 Tel (787) 646-8647
tomay@meganetpr.com
alfredo@alfredocarrasquillo.com
Activities
for 2004-2005
Québec
en el Caribe:
el efecto de la visita de integrantes de GIFRIC
a San Juan.
Mayra Nevares Ph.D.
English
version
Los
días 12, 13 y 14 de febrero del 2004 tuvo lugar en el Centro
de Investigación y Política Pública un seminario
psicoanalítico (Clinical Days) de la Escuela Freudiana
de Québec de GIFRIC. Participantes de Québec y Montreal
hablaron en fránces; de Boston, Chicago y San Francisco
en inglés y de Puerto Rico (incluyendo personas oriundas
de Argentina, Chile, México, Ecuador y República
Dominicana) hablaron en español. Esta gran mezcla cultural
no se convirtió en una torre de Babel gracias al excelente
trabajo de tres traductoras (siempre hubo dos con nosotros) y
a un gran deseo de los participantes de compartir su trabajo y
aprender.
El
seminario consistió de la presentación de casos
clínicos que eran luego discutidos por el grupo y supervisados
por Willy Apollon Ph.D. y Lucie Cantin M.Ps., maestros de psicoanálisis
de Gifric (Groupe Interdisciplinaire Freudien de Recherche et
d'Intervention Cliniques et Culturelles). La variedad de casos
discutido fue enriquecedora. Desde presentaciones de casos que
llevaban tiempo en análisis, donde se analizaban sueños
y se afinaba la técnica analítica, hasta casos de
practicantes que comenzaban un trabajo en psicoanálisis,
casos de niños y la experiencia única de la Clínica
Psicoanalítica para la Familia de Québec y Montreal.
Fueron muchos y de central importancia para nuestra formación
los temas discutidos en esos tres días. De todo lo abordado,
tiene para mí especial importancia lo discutido sobre la
especificidad del psicoanáalisis y sobre cómo orientar
nuestro trabajo diario como clínicos. Los días de
este seminario y aquellos inmediatamente después me encontré
llevando a cabo una reflexión sobre tres registros de la
experiencia que confluyen en la práctica analítica.
Tres registros que no deben ser confundidos pero sí deben
ser tomados en cuenta por el analista. Estos registros son: lo
particular de la experiencia subjetiva de cada paciente; la especificidad
cultural que contribuye a la ideología y el contexto discursivo
de cada sujeto por otra; y los aspectos universales de lo que
constituye la experiencia humana.
Por una parte, la experiencia psicoanalítica, la experiencia
clínica de trabajar en un análisis, se basa en la
subjetividad particular de cada analizante. Cada persona que llega
a nuestro consultorio es única: su historia, sus síntomas,
los significantes que lo conforman, el fantasma que lo determina,
todo lo que trae a la escena analítica debe ser escuchado
en su particularidad. En la escucha no podemos generalizar. El
diagnóstico psicoanalítico no nos permite generalizar
sobre cómo va a ser el transcurso de la cura. De hecho,
tanto Freud como Lacan hacen la analogía de la cura con
un juego de ajedrez: podemos tener una estrategia para empezar,
podemos saber sobre el fin de la cura, lo que no podemos es saber
cómo va a ser el transcurso de la partida. Sólo
en la escucha particular del uno a uno se puede dar cuenta ,“après
coup”, del juego de significantes, del sentido del síntoma
, de la novela familiar, de la puesta en escena del fantasma,
de todo lo que va a ser constitutivo de manera irrepetible en
la experiencia de cada sujeto en su particularidad.
Por
otra parte, cada sujeto es producto de su tiempo y su cultura.
En la escucha de cada paciente vemos cómo la cultura contribuye
a la ideología particular de cada sujeto. Sin embargo,
para mi sorpresa, esta especificidad cultural no era tan importante
como yo había pensado. Ciertamente hay diferencias en cuanto
a cómo se construye un significado o a qué apunta
éste, lo cual va a variar en cada escenario cultural. Es
importante entender cómo la particular ideología
de un sujeto es construida y cómo se significa una experiencia
particular en un contexto cultural. La manera en que las familias
están estructuradas aquí en Puerto Rico, por ejemplo,
no es igual a la situación de las familias en Québec.
Pero de hecho, se puede ver el mismo grado de diferencia entre
las familias aquí de clase media y media alta, y aquellas
familias pobres de los residenciales públicos. Son diferencias
que debemos tomar en cuenta. La manera cómo estructuramos
los aspectos externos de nuestra práctica (el espacio de
nuestra oficina, el tiempo y espacio entre visitas, los miembros
de una familia que citamos, el costo de las sesiones, etc.) está
influenciado por estas diferencias culturales. Pero, y de esto
tuvimos constancia en este seminario, la experiencia del análisis,
la experiencia de escuchar eso que viene de lo inconsciente, esta
experiencia es la misma en San Juan, en Boston, en Québec
o Montreal, en San Francisco o Chicago.
La experiencia analítica se basa en los fundamentos de
la experiencia humana, en aquello que nos diferencia como seres
humanos. Nacemos de hombre y mujer, perdemos nuestros instintos
animales dado el trauma del lenguaje, asumimos una posición
masculina o femenina a merced de un complejo proceso de subjetivación
que nos inserta en la cultura humana. Este proceso de subjetivación
nos hace cuerpo erotizado y nos diferencia del orden biológico
del resto de los organismos. Freud nos señala como fundamental
la experiencia de lo inconsciente, de aquello que queda fuera
de la experiencia de la conciencia, de aquello que insiste y se
resiste y se repite en la historia de cada cual, de aquello de
lo que cual no queremos saber y se manifiesta en el síntoma,
en el lapsus, en el sueño, en el chiste y en la repetición.
Esta es la especificidad del trabajo psicoanalítico, es
lo que nos concierne en cuanto analistas, ya sea en San Juan o
en Québec, en San Francisco o en Boston, en Suramérica
o Europa. Nos enfrentamos a eso de lo Real que viene del inconsciente,
insistimos en una escucha para la que prestamos nuestro cuerpo
y en la que se compromete todo nuestro ser. En tanto analistas
nuestro deseo es saber sobre eso que viene del inconsciente, eso
que hace a cada ser humano uno irrepetible y único, eso
sobre lo que nadie quiere saber. Por eso la importancia de encuentros
como éste que se dio en San Juan, como un espacio para
dar lugar a esta escucha tan difícil y tan esencial, como
un espacio de formación para aquellos que se atreven a
tomar partido por lo Inconsciente, por la escucha de un sujeto
que sufre a causa de lo que no puede apalabrar.